FINE PASTRY SHOP

desde 1976

Como casi todos los pequeños negocios en México, Carels es un negocio familiar. Comenzó en 1976, con pocos recursos y mucha incertidumbre. Pero las bases de una buena repostería europea permitieron que rápidamente se ganase el reconocimiento de los vecinos de la colonia Narvarte. Después de cuatro años, el prestigio de Carels había trascendido las fronteras de la colonia, lo que le permitió tener clientes de diversos puntos de la ciudad.

Para 1985, Carels contaba ya con cinco sucursales: Coyoacán, Polanco, Del Valle, Satélite y Narvarte. Fueron momentos de crecimiento y prosperidad. Sin embargo, el terrible “error de diciembre” de 1994, aunado a malas decisiones financieras por parte de la familia, le llevaron casi a la total extinción. Para el año 2004, sólo quedaba la sucursal Del Valle.

 

Fue entonces cuando dimos un giro a nuestro trabajo. Y con la magia de los nuevos comienzos, decidimos agregar a nuestros conocimientos de repostería la habilidad plástica de los artesanos del azúcar: Pasteles y figuras rematados en su decoración con lo que hoy se conoce como fondant y pastillaje, técnica practicada desde el siglo XVIII.

 

La pastelería de diseño es una combinación de artes plásticas, arquitectura y técnicas artesanales que le dan una gran similitud al modelado artístico.

 

Es un largo itinerario lograr el producto deseado:  elaborar el boceto del pastel, hacer el cálculo del volumen, la fabricación de las bases, el formado del pastel y su ensamblado, la aplicación de las técnicas de pintura con pincel y aerógrafo, así como la combinación de las tintas para lograr el color deseado, y desde luego, el manejo de la plasticidad y la dureza de los materiales.

 

Todo este trabajo de ingenio no es un acto meramente comercial, pues su finalidad no es otra que hacer del pastel un memorial de todo lo que significa celebrar. Un pastel de diseño es un acto de celebración, es un símbolo de lo que deseamos recordar de esos momentos felices.